sábado, 27 de junio de 2009

Y sigue el viaje.

Ok. No se zafarán de mí tan fácil.
El viaje continuó, ya después de unos días un tanto melancólicos al haber abandonado esa pequeña y gran ciudad que me albergó durante los últimos meses. Madrid me recibe con un extremo a lo que fue mi llegada a Copenhagen: 40 º C . Creo que con eso basta. Un cambio incluso simbólico, anunciando ya la conversión hacia el turismo para las próximas semana.
A su vez, Madrid me acoge también con otro tipo de calidez. La Lale, Cristóbal y la Ángeles me abrieron las puertas de su enclave Chilena en España, permitiéndome sentirme en casa y en familia (¡¡¡Gracias!!!). Disfruté todas las callecitas de Madrid, su comida, sus parques, libros y gente, y por supuesto de todos aquellos lugares de los que tanto me habían hablado (Serrano, Pozuelo) y los encuentros en el camino.
Pero llega la hora de armarme de valor y pescar la mochilera. ¿Hacia dónde? Tras un exhaustivo análisis de posibilidades, los pasajes toman un olor salado y casi caribeño. El lunes 22 por la tarde partí a Barcelona (del que solo vi el puerto, por ahora) y tomé un barco hacia... ¡Roma! Realmente es adrenalínico tomar decisiones así en tan corto período de tiempo (de un día pa' otro). Así que rápidamente me encontré entre una jungla de Italianos, Españoles y Portugueses (debo mencionarlo, una horda gigantesca de pequeños Scouts) bailando música latina (estilo Juan Luis Guerra y más Pachanguera) al borde de la piscina (de azulejos azules), donde casi todos los camareros eran mexicanos. Hice algunas tomas de la situación, así que cuando la tecnología me lo permita las publicaré. Pero entremedio de todo este 'espíritu rejuvenecedor' me encontré con que no era la única backpacker. Rápidamente 'nosotros' entablamos amistad: canadienses, francés (casi que el mismísimo Johny Deep), Sueca, Pakistaní, Portugués, etc. Y partimos juntos hacia la Ciudad Eterna una vez arribados a puerto.
Roma, Cita Bella. Luego de comer junto a Pike y Mia en el restorán familiar de una auténtica Nonna, tuve un día extenuante re-corriendo la ciudad, con la boca abierta por lo espectacular. Sta María Maggiore, Coliseo, Foro y alrededores, Trevi, Panteón, etc.. y Basílica de San Pedro. WUOU. El único pero fue que no pude entrar a la capilla Sixtina. Bueno, dicen que siempre hay que dejar algo para la próxima vez, no?


Atte,
Luz Lyon Fuentes.

jueves, 18 de junio de 2009

La Partida.

Tengo que partir mi corazón
antes que yo otros se fueron
/ todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso :/

No llores más mi corazón
que yo no busco el olvido
/ sólo busco futuro y horizonte
el faro que orienta al náufrago perdido :/

Ismael Serrano "Zamba del emigrante"

Y ha llegado la hora de partir. Ya me fui. Recuerdo los últimos días con imágenes y momentos llenos de sentimientos, vívidos y trascendentales. De a poco se van desprendiendo las partes de lo que fue este sueño que tuve por tantos años y que finalmente viví. Se van, se han ido aquellos que lo formaron. ¿Los volveré a ver? Eso sólo Dios lo sabe y sólo él sabe el porqué de cada uno de los que me encontré en el camino.

Mi partida de Chile queda ridícula al lado de lo que he vivido aquí. No sé qué tanto temía antes de venir. Bueno, salir del nido, alejarse del círculo protegido y conocido en el que uno vive para muchos es difícil. Hay otros pocos que son ávidos de esa aventura (yo no tanto). Pero no me arrepiento por nada del mundo; más bien, agradezco a todos quienes me alentaron a lanzarme a esta aventura. En especial a mis padres.Y a mis hermanos. Por favor, quien tenga una mínima duda o curiosidad respecto a esta experiencia, que no lo piense más y se lance. Vale demasiado la pena, el miedo, la angustia y la histeria. Sea cual sea el lugar (espero).

Me quedo con esos vagos minutos al borde del lago, ayer por la tarde, la última vez que ví Copenhagen. Luego de eso, con los abrazos y cortas palabras en la última noche. Con las risas, los porrazos, los descubrimientos... los encuentros. Las caminatas y conversaciones; la comprensión y tolerancia, la amistad y el amor.

No todo con lo que me quedo surge de Copenhagen; están también los lazos que se fortalecieron y crecieron, lo que con algunos pocos tuve la suerte de compartir sobre lo que aquí viví. Los desahogos o el soporte en momentos difíciles; la sorpresa y emoción; la alegría y los cambios, los consejos. Muchas gracias a aquellos, ustedes saben quienes son.

Y vuelvo a Chile. No ahora, pero pronto. Sin duda este mes "mochileando" servirá para decantar y disfrutar aún más intensamente las distintas culturas, asombrarse aún más de la diversidad y distintos caminos que Dios ha dado a cada quien. Ya veremos cómo será Chile ahora. Creo que lo voy a disfrutar mucho más que antes.

Nos vemos.

(desde el aeropuerto de Londres, camino a Madrid, Luz Lyon reportándose)






Atte,
Luz Lyon Fuentes.