El viaje continuó, ya después de unos días un tanto melancólicos al haber abandonado esa pequeña y gran ciudad que me albergó durante los últimos meses. Madrid me recibe con un extremo a lo que fue mi llegada a Copenhagen: 40 º C . Creo que con eso basta. Un cambio incluso simbólico, anunciando ya la conversión hacia el turismo para las próximas semana.
A su vez, Madrid me acoge también con otro tipo de calidez. La Lale, Cristóbal y la Ángeles me abrieron las puertas de su enclave Chilena en España, permitiéndome sentirme en casa y en familia (¡¡¡Gracias!!!). Disfruté todas las callecitas de Madrid, su comida, sus parques, libros y gente, y por supuesto de todos aquellos lugares de los que tanto me habían hablado (Serrano, Pozuelo) y los encuentros en el camino.
Pero llega la hora de armarme de valor y pescar la mochilera. ¿Hacia dónde? Tras un exhaustivo análisis de posibilidades, los pasajes toman un olor salado y casi caribeño. El lunes 22 por la tarde partí a Barcelona (del que solo vi el puerto, por ahora) y tomé un barco hacia... ¡Roma! Realmente es adrenalínico tomar decisiones así en tan corto período de tiempo (de un día pa' otro). Así que rápidamente me encontré entre una jungla de Italianos, Españoles y Portugueses (debo mencionarlo, una horda gigantesca de pequeños Scouts) bailando música latina (estilo Juan Luis Guerra y más Pachanguera) al borde de la piscina (de azulejos azules), donde casi todos los camareros eran mexicanos. Hice algunas tomas de la situación, así que cuando la tecnología me lo permita las publicaré. Pero entremedio de todo este 'espíritu rejuvenecedor' me encontré con que no era la única backpacker. Rápidamente 'nosotros' entablamos amistad: canadienses, francés (casi que el mismísimo Johny Deep), Sueca, Pakistaní, Portugués, etc. Y partimos juntos hacia la Ciudad Eterna una vez arribados a puerto.
Roma, Cita Bella. Luego de comer junto a Pike y Mia en el restorán familiar de una auténtica Nonna, tuve un día extenuante re-corriendo la ciudad, con la boca abierta por lo espectacular. Sta María Maggiore, Coliseo, Foro y alrededores, Trevi, Panteón, etc.. y Basílica de San Pedro. WUOU. El único pero fue que no pude entrar a la capilla Sixtina. Bueno, dicen que siempre hay que dejar algo para la próxima vez, no?
Atte,
Luz Lyon Fuentes.